miércoles, 31 de octubre de 2007

EL NUEVO PARADIGMA DE LA COMUNICACIÓN -Entrenamiento Gerencial

BASES DEL NUEVO PARADIGMA DE LA COMUNICACIÓN
Entrenamiento Gerencial

Debido a varios pedidos que recibí de lectores del Blog a mi casilla de email, decidí subir una desgrabación de la primer parte de un entrenamiento a 25 gerentes, donde el centro de la conversación gira en torno al nuevo paradigma de la comunicación que propongo. Espero sus comentarios
Saludos cordiales,
Fernando Sáenz Ford

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Agosto del 2007-
Entrenamiento para 25 gerentes de una empresa de servicios.
LA NUEVA COMUNICACIÓN
De la comunicación mecánica, a la conversación dinámica.

(…)Y antes de comenzar a entrarle a la temática que nos convoca, quiero reconocer a muchos que me han inspirado en mi camino constante de aprendizaje. En lo que hoy conversaremos estarán presentes, por eso desde ya mi agradecimiento a ellos. En estos pocos nombres reconozco a otros tantos: la familia, donde el aire que respiré desde niño me gatillo el deseo por bucear en “lo humano”. A mi mujer, testigo, sostén y participé. A maestros de vida y profesión en los que fundamento parte de mi propuesta: como Carlos Marín, Mario Rosen, Jim Selman, Elena Espinal, Rafael Echeverría, Ximena Davila y Humberto Maturana.

Quisiera comenzar haciendo una pregunta. Y creo que las respuestas que ensayen, los compromete a todos ustedes… ¡que suspenso! ¿Con qué nos saldrá este coach ahora?
(risas)

Bien… la pregunta es la siguiente: ¿Por qué les pagan en sus empresas? ¿Qué es lo que ustedes hacen por lo cual reciben un salario a fin de mes, y unos interesantes bonos al final del periodo?

- Por trabajar.
- Por conducir grupos.
- Por realizar una serie de tareas, como por ejemplo motivar.
- Yo creo que nos pagan por lograr resultados.


Esa última respuesta plantea una interesante discusión. ¿Me pagan por el trabajo realizado o por los resultados concretos de mi trabajo? Creo que hoy las dos miradas son tomadas en cuenta. Por eso una parte de su ingreso es fijo, y otra variable. Sin embargo hay algo más fundamental que ocurre en todas las respuestas que ustedes han dado.
¿Cómo hacen su trabajo, sus tareas diarias? ¿Qué proceso está presente en el conducir, en la motivación, y en la obtención de resultados?

- Y tiene que haber otras personas, empleados a quienes motivar, a quienes conducir.

O sea que para que tu tarea pueda ser realizada, necesitas de otros. ¿En eso estamos todos de acuerdo?
(La mayoría de los presentes dicen que “si”)

¿Y qué hacen con las otras personas?

- Nos comuniquemos. Damos directivas, y controlamos que se cumplan.
- Si… también escuchamos quejas, problemáticas, propuestas. Es una ida y vuelta.

Exacto!!! Conversamos!!! Yo voy a diferenciar “comunicarnos” de “conversar”. Lo que ocurre mientras hacen su trabajo es conversar. Como lo estamos haciendo ahora, en este encuentro. Estamos conversando. A mí me pagan por conversar con ustedes!!! Luego podremos decir si hubo, o no comunicación. Pero eso no nos interesa mientras ocurre la experiencia del conversar. Simplemente conversamos. Si hay o no buena comunicación, es una explicación posterior a esta experiencia que estamos teniendo.
Algo pasa, y decimos… ¡eso es buena comunicación! Pero lo que paso no es “comunicación”, es conversación. “Comunicación” es el titulo que le ponemos a la experiencia de conversar.
En el 95 % de las organizaciones, se dice en algún momento, que tienen problema de comunicación. Y no digo el 100% para dejar un margen de error.
Yo lo escucho inefectivo y reduccionista, hablar de problemas de comunicación. Nos referimos a la “comunicación” como “un algo”, un ente llamado comunicación que existe en el mundo con independencia de quien la distingue. Es un “algo” que está roto y hay que arreglarlo.

- Si es cierto. Pero cuando dije comunicación, hablo de las personas que se comunican mal o bien.

Claro… siempre intervienen personas. Lo que llamamos comunicación, es una explicación que un observador hace sobre la manera en que otros coordinan acciones. Lo que digo… es que estemos alerta a no perdernos nosotros mismos como ejecutores de la comunicación, cuando decimos: “el problema es la mala comunicación”. No hay comunicación dando vueltas por el mundo, por si sola. Cuando hablamos de comunicación, estamos hablando de nosotros, de nuestras interrelaciones, de nuestras emociones: de conversar.
El riesgo de hablar de mala comunicación como un “algo” al que le otorgamos vida, es que la responsabilizamos de la falta de coordinación, de los conflictos, los dobles mensajes y de los magros resultados, quedando nosotros a salvo. El problema no soy yo, no sos vos. El problema es la mala comunicación.
Y a lo sumo nos mandan a hacer un curso de “Dirección Gerencial”, donde teorizamos sobre la comunicación, jugamos con algunos casos descontextualizados a nuestra realidad, vemos algunas herramientas, y hacemos tareas en grupo. Esto resulta insuficiente porque no se hace cargo de:

1) El entendimiento de lo que pasa en la experiencia. Sólo gira en torno a un modelo explicativo.
2) De la personas, el ser que configura todo posibilidad de “buena comunicación”. No hay aprendizaje transformacional, sino solo una colección de nuevas herramientas… el carpintero sigue igualito, sólo que ahora con un nuevo serrucho.

En conclusión, la conversación es como la experiencia de almorzarte tu plato favorito. La comunicación, es como almorzarte el libro de recetas de Doña Petrona, donde explica los componentes de tu comida favorita. ¿Me explico?
(Risas)
El libro es la explicación de la experiencia.

Por lo tanto nos centraremos en conversar. Y ustedes necesariamente para hacer su trabajo, deben conversar. ¿Cuánto tiempo de su tarea cotidiana la dedican a reuniones?

- Mucho!!!
- A veces demasiado.


¿Y que hacen mientras están en reuniones?

- Miramos la hora (risas)
- Si…conversamos… todo el tiempo…menos Esteban (nombre ficticio) que mientras trabajamos mira la hora. (risas)


Es interesante lo que dice Esteban. Más allá del chiste, esto pasa muy seguido. Reuniones tediosas, tensas, o aburridas. Quizás se trate de la reunión semanal del gerente con sus colaboradores directos, para charlar inquietudes y alinearse. Todos entusiasmados se comprometieron a priorizar esa reunión semanal. Pero luego de algún tiempo, comienzan a llegar tarde, algunos no asisten porque tienen urgencias del negocio, otros van pero no participan dado que siempre se habla de lo mismo, y finalmente, casi sin acordarlo, la reunión de alineación semanal se disuelve, dejando una sensación de improductividad, y una base emocional de resignación, o quizá resentimiento.
(Risas cómplices)

- Parece que trabajases en mi empresa. (risas)

En la segunda parte del día propondré algunas “pautas conversacionales” para tener reuniones efectivas, en el bienestar de encontrarnos y coordinar acciones.
Pero volvamos al punto. ¿Por qué les pagan en sus empresas? POR CONVERSAR.
Parece raro, ¿no? Claro que no es cualquier conversar, es un tipo particular de conversar que produce el tipo de tarea a las que ustedes se comprometen desde el momento que asumen el rol gerencial.
Entonces ... ¿Qué hacemos cuando estamos en reuniones con nuestros colaboradores? ¿Qué hacemos cuando estamos vendiéndole a un cliente? ¿Qué hacemos cuando estamos en el meeting trimestral? ¿Qué hacemos cuando hablamos en teleconferencia con nuestros pares regionales? ¿Qué hacemos cuando mandamos un mail, o usamos la intranet? ¿Qué hacemos cuando hablamos por teléfono con un proveedor? ¿Qué hacemos cuando hacemos una “tormenta de ideas”? CONVERSAMOS.
El liderar, el conducir, el motivar y el supervisar, ocurre en conversaciones.
Nuevamente… la noticia estimados managers es que les paga por conversar.
Ahora… ¿Qué se necesita para que ocurra una conversación?

- Un emisor y un receptor.

Bien podemos distinguir dos elementos. En mi decir les voy a cambiar los títulos, por que parto de un trasfondo diferente al del modelo de comunicación convencional. En vez de emisor, receptor, le voy a llamar: orador y oyente. Por que el emisor y receptor, provienen de un entendimiento mecánico, que busca describir la comunicación, no la conversación.
Aprovecharé lo que trajiste con tu respuesta para hablar del modelo tradicional de la comunicación
¿Qué nos dice el modelo tradicional de la comunicación?
(Silencio)

Vamos... todos escuchamos sobre la comunicación. Me acuerdo que en 7mo grado de la secundaria, ya nos enseñaban lo básico. Estaba el dibujito en el Manual Kapeluz. Ya mencionaron dos elementos: emisor y receptor. ¿Cómo sigue?

- El mensaje, que es lo que comunica el receptor al emisor. También hay diferentes canales por donde transmitir el mensaje. Puede ser en una reunión, por teléfono, mail,
- También hay un feedback.

Eso mismo!!! Lo que nos faltaría sería el código, los ruidos, el contexto, y tenemos la receta completa para un modelo de comunicación.



Un modelo no es lo que pasa, sino una representación de lo que pasa, en un intento por explicar la experiencia, de tal manera que podemos ser más efectivos.

Si prestamos atención a este modelo básico tal como está presentado, podrán distinguir que está importado del modelo de la señal de una radio difusora. La emisora trasmite un mensaje, que necesita ser codificado en impulsos eléctricos, en una frecuencia específica. El mensaje viaja por un canal: ondas electromagnéticas, cable, microondas, o lo que sea. Finalmente ese mensaje es recibido por un radiorreceptor, que para reproducir el mensaje decodifica los impulsos eléctricos en sonidos, y guala!!! : tenemos música en el radio de nuestro automóvil.
Habrán tenido la experiencia de escuchar con interferencia sus emisoras de radios favoritas, ya sea por condiciones climáticas, potencia y distancia de la emisora, poca batería del receptor, etc. Esas interferencias son los ruidos.
Hasta aquí tenemos un modelo mecánico y lineal, que difícilmente represente las dimensiones humanas de la comunicación.
Pero salgamos del parloteo y probemos con el cuerpo este modelo. Seamos nosotros mismo los instrumentos de medición. Les propongo divertirnos con un juego … ¿les parece?

(Se realiza la actividad)

Como hemos visto en el juego, en la experiencia en si misma, no hay tal cosa llamada “comunicación”. Hay conversación. No hay mensajes por ahí volando, ni ruidos en el ambiente. Y lo que escucha el supuesto receptor, no es lo mismo que dijo el supuesto emisor. Esta práctica la habrán tenido en el trabajo, ¿O siempre los colaboradores entienden y hacen lo que ustedes piden?
(risas)

Ahora, si comparamos el modelo de comunicación con el modelo, mecánico de la radio emisora. ¿Qué elemento falta?
- El feedback.

Así es. Lo que ha agregado la cibernética, expresado en la teoría de la comunicación, es el feedback, no sólo como una devolución del receptor hacia el emisor (lo cual lo saca de la pasividad de sólo recibir), sino que el feedback implica una dinámica circular, donde el emisor y receptor van corrigiendo los desvíos, con cada feedback para llegar a la comunicación efectiva. Por lo tanto se rompe la causalidad lineal y aparece la circularidad, donde no sólo A es causa de B, sino que B es causa de A, apareciendo otros tantos desarrollos teóricos, como la axiomas de Paul Watzlawick, que los considero un gran aporte.
Pero seguimos teniendo un modelo mecánico, ahora circular, de comunicación.
¿Acaso los seres humanos existimos y nos interrelacionamos, al igual que el funcionamiento de los sistemas mecánicos?

Claro que no. Nada de este modelo es observable en hechos. Son interpretaciones, inferencias de conductas observadas, que las definimos como un paradigma “incuestionable” de la comunicación. Vuelvo a insistir. Mientras estoy en este momento hablando con ustedes, no hay ningún mensaje por el aire volando. Por eso volvamos entonces a lo que si es observable: Las conversaciones.
Como comenzamos a decir, hay mínimo un orador y un oyente. Ustedes y yo.
No emisores, ni receptores. Empecemos a humanizar lo que pertenece al dominio de lo humano, y mecanicemos lo que pertenece al dominio de lo mecánico.
Claro que el concepto va más allá de “orador” como la articulación de palabras, y “oyente”, como un espectador de esas palabras. El orador puede hacer señas. Por ejemplo en Buenos Aires, cuando vas a un Restaurante, y quieres pedir un café, haces una seña al mozo. ¿Cuál es la seña?
(El público hace la seña)

O cuando ante un pedido de un empleado, quieres decirle que “NO” sutilmente. ¿Qué gesto haces?
Es decir lo que ocurre entre el orador y el oyente, son coordinaciones de acciones (ya sea gestual y/o hablada). Las personas con incapacidades auditivas, coordinan acciones, pero sin palabras orales.

Comunicación basada en la escucha
Y aquí quiero marcar un punto determinante en la propuesta que les invito a explorar. El modelo de comunicación tradicional está basado en el emisor, como el rol más activo de la comunicación. Quien hace el primer movimiento es el emisor. La sola palabra “emisor” denota la acción de trasmitir. El receptor es la parte más pasiva de este modelo. No hace movimiento, sólo tiene que estar quietesito y dejar que el mensaje llegue, como si fuese un recipiente.
Si bien, con la noción de feedback, y circularidad, el emisor también es receptor, y viceversa, sólo se trata de una rotación en los roles. Siempre sigue habiendo una persona que en determinado momento es receptor (más allá que después se haga emisor) y en ese momento esta cumpliendo el rol pasivo. Aún cuando dijésemos que las dos roles ocurren simultáneamente, la dimensión que ocurra como receptor, es un dimensión pasiva. El receptor no es un domino de acción.

En cambio en la mirada donde nos hacemos cargo de que lo que hay son conversaciones, que ocurren entre un orador y un oyente, pasamos a ponderar al oyente de una manera completamente diferente que al receptor. El oyente está en la acción de escuchar.

Aquí quiero hacer una salvedad. No es lo mismo escuchar que oír. Si analicemos el fenómeno del oír desde la ingeniería, podríamos conversar sobre ondas sonoras, velocidad del sonido, efecto Doppler, etc. O podríamos analizar el oír desde la fisiología y hablar del sistema auditivo. Esto no es de lo que hablo cuando, hablo de “escuchar”. Todo lo otro está presente como estructura para que el escuchar ocurra. Pero cuando hablo del escuchar, me refiero a un fenómeno generativo, donde el carácter del escuchar pasa por lo social, lo histórico, y lo emocional.

La primera pregunta fue: ¿Por qué les pagan en sus empresas?
Ahora hago la segunda pregunta fundamental de esta primer parte del día: ¿Para qué hablas cuando hablas?

- Para trasmitir algo.
- Para que sepan lo que pienso
- Para expresarme


¿Y cual es el sentido de expresarte?

- Y por ejemplo, que mi equipo de trabajo sepa lo que pienso sobre como se desempeñaron en una tarea asignada

Es decir casa vez que hablamos, hablamos para ser ESCUCHADOS

- Si…tal cual!!!

Si lo que quieres trasmitir, lo que quieres que sepan, lo que quieres expresar, no es escuchado… ¿Tiene sentido? El hablar sin el escuchar pierde todo poder, toda valides. Nuestro hablar cobra vida en el escuchar del otro.
EL ESCUCHAR VALIDA EL HABLAR. Tu hablar sin mi escuchar, simplemente no sé lo que es… porque nunca lo escuche, no existió para mí. Mi decir sin tu escuchar, no tiene sentido, porque el sentido primario de todo hablar se lo confiere el escuchar del oyente.
Existimos para los demás en su escuchar, no en lo que hacemos o decimos. Cada uno de ustedes es responsable de darle existencia al otro, a partir de escuchar. Cuando nos reclaman “no me escuchas”, no sólo se trata de que el otro quiera que conozcas sus opiniones, o sus proyectos, o sus problemas. El otro está reclamando existencia. El otro está diciendo… hey aquí estoy, préstame atención, escúchame!!!
Tendría que haber más cursos de “escucha” y no tanto de oratoria.

Con esto lo que les estoy diciendo es que la escucha es un dominio de acción. Podemos intervenir en nuestra manera de escuchar. Hoy por la tarde distinguiremos diferentes tipos de escucha. Por el momento les sugiero que según como escuches, se te revela un mundo u otro. ¿Estás realmente escuchando a tu gente? ¿Sabes lo que les inquieta, lo que necesitan, cuales son sus deseos?

- Quiero decirte que me estoy dando cuenta que no escucho… que no sé escuchar. Lo que pasa es que no hay mucho tiempo para hacer una pausa.

Es maravilloso que reconozcas que no estas escuchando. Yo digo que si sabés escuchar, por que el hecho de reconocer que no escuchas, ya implica el acto de escuchar. Me estás escuchando, y te lo agradezco, porque le das valides a mi decir, y sobre todo te estás escuchando, porque pudiste reflexionar acerca de vos mismos y tu accionar.
Si, ya sé que la vida profesional cotidiana está repleta de urgencias, de incendios a apagar. Sin embargo quiero hacerles notar que mientras estás apagando incendios, también estas en la acción de escuchar. Por otro lado si eres gerente, y te das cuenta que no estás escuchando a tu gente, te diría que evalúes eso como el primer gran incendio a apagar. ¿Crees que puedes hacer algo al respecto?

- Ok, Gracias…. Si, mañana mismo, pienso charlar con algunos de mis colaboradores más importantes.

Genial. Quiero contarles mi versión de un cuentito que le escuché a mi colega Marcelo Krynski hace unos años. Dicen que un monito cayó en un río profundo y correntoso. El monito intentó luchar por su vida, pero la fuerza del agua era demasiada. Cuando el monito estaba por ahogarse la mano de alguien lo rescató, y lo sacó del río, dejándolo en la orilla. La historia no dice quien lo salvo, pero eso no es importante. Lo importante es que el monito estaba tan agradecido de que le salvaran la vida, que decidió permanecer el resto de sus días a la orilla del río, y salvar a otros, como lo hicieron con él. Entonces cada vez que veía un pez en el agua correntosa, lo sacaba del agua para salvarlo…
(El público permanece en silencio unos instantes, y luego algunos se sonríen)

El monito creyó que lo que él necesitó, era lo mismo que necesitaban otros… Y lo hacia con muy buenas intenciones. Pero mientras pensó que daba vida, en realidad daba muerte, por que se olvidó de algo básico: El otro, es otro. No es un “yo” igual a mí. El otro es otro, y es un “yo” diferente a mí, con inquietudes diferentes, necesidades diferentes, experiencias diferentes, deseos y preferencias diferentes.
Por suerte nosotros no somos monos. Somos homo sapiens sapiens, privilegiados por razonar y poder estar concientes de que el otro es otro, y yo no puedo adivinar lo que el otro necesita al menos que lo escuche genuinamente.
- Yo creo que acá hay unos cuantos monos… empezando por mí, el papá mono
(risas)

Eres el macho alfa!! (risas). Saben… el escuchar es el eje de todo tipo de comunicación. La escucha es el engranaje de la comunicación. Pero no hablo del escuchar, para corroborar lo que yo ya sé. Hablo de escuchar para enterarme del otro. Si hay algún tipo de liderazgo que se hace cargo del conversar centrado en la escucha, es el “liderazgo al servicio”. ¿Qué quiere decir? Qué ustedes como gerentes lideren el proceso de crear un ámbito de trabajo con objetivos claros, y con los recursos necesarios para que cada quien pueda desempeñar su tarea en el placer de hacer lo que hace, en el bienestar de las relaciones cotidianas. Y para eso tienen que satisfacer sus necesidades. Y para satisfacer sus necesidades (las de sus colaboradores) es indispensable escucharlos. Por supuesto que hablamos de las necesidades o preocupaciones, o inquietudes, o preferencias, propias a las coherencias operacionales del dominio laboral. Si un colaborador tiene la preocupación de tener que elegir entre ir al gimnasio o a natación, no es algo que esté dentro de las coherencias operacionales del dominio laboral. A algunos les encanta esos temas, y son buenos para escuchar los dolores ajenos. Sin embargo el rol gerencial implica predisponer la escucha hacia aquellos dolores, sufrimientos, bloqueos, conflictos, curiosidades, que les aquejan a los colaboradores en el ámbito laboral. Para lo demás, hay otros espacios.
Tampoco se trata de satisfacer deseos por que si. Alguna vez leí que la diferencia entre un líder y un esclavo es enorme y sutil. Un esclavo se somete a cualquier deseo de su amo. Un líder satisface las necesidades de sus colaboradores dentro de las coherencias operacionales de su trabajo. ¿Cuándo es deseo? ¿Cuándo es necesidad? ¿Cuándo es capricho? Bueno… eso lo podrán reflexionar sólo si escuchan, sino ni siquiera es una cuestión.
¿Cuánto hace que no miras a los ojos a tu colaborador de trabajo y le preguntas: qué necesitas de mí?, sin esperar una respuesta que ya sabes a priori. No es sólo mirar... es ver al otro. Es decirle con la actitud “Te veo, aquí estoy”.

Nos acostumbramos a saludar en la compañía a “cosas animadas” que merodean por los pasillos y se reposan en sus escritorios. Coordinamos acciones entre nosotros como si fuésemos maquinas de producir. ¡Puedes romper con eso!. No sos un receptor. Sos un oyente, una persona, que con la reorientación de su escuchar, puede configurar nuevas relaciones, nuevas “realidades”, nuevas personas, y nuevos resultados.

- Ufff. Reencontrarme con la dimensión humana de mi trabajo, me hace dar cuenta que estructurado estoy.

¿Cuéntame más sobre esa estructura?

(Conversaciones de coaching entre Fernando con los participantes, con ejemplos concretos de la vida laboral)

Conversar: emoción + coordinación de acciones
Aún nos falta un elemento fundamental de la conversación: las emociones. Toda coordinación de acciones entre oradores y oyentes, ocurre en un emocionar. La emoción es como la banda sonora de una película. Una misma escena puede observarse como comedia o como drama, depende la música de la escena. Con las conversaciones es lo mismo. Abriremos y cerraremos posibilidad de coordinación de acción, de acuerdo a la emocionalidad de la conversación.
Es más, toda argumentación racional que des en la conversación tiene premisas básicas emocionales.
Decirle a un colaborador: “Te felicito por llegar al objetivo, no esperaba menos de vos”, puede ser escuchado de diferentes modos, de acuerdo a la emocionalidad, desde donde es dicho, y desde donde es escuchado.
Por lo tanto, a los fines que nos convocan en el día de hoy, voy a proponer que conversar es una dinámica de coordinación de acciones, entre mínimo un orador y un oyente, entrelazado “siempre” con una emocionalidad de base. Conversar es una trenza entre coordinar acciones y emocionar.


Por eso la comunicación no puede ser aprendida sólo como una serie de “competencias” o “habilidades gerenciales” (skill) para solucionar la mala comunicación, dado que no es un fenómeno que pertenece al dominio del individuo y su racionalidad, sino que surge en la dinámica emocional que se da en el convivir cotidiano. Es un fenómeno sistémico de construcción social.

Orador u oyente ocurren en cada participante de la conversación como un todo. Mientras yo les estoy hablando…estoy siendo orador, y a la vez estoy siendo oyente, dado que sigo escuchando, por ejemplo la corporalidad de ustedes. Cuando me refiero a escuchar, va mucho más allá del sentido del oír. Un sordo, puede “escuchar”, puede ser oyente, dado que puede interpretar al otro desde otros sentidos. Por lo tanto, como decía, mientras les hablo, observo sus corporalidades, estoy atento al movimiento del pie de Enrique, la inclinación de Mariela desde que les narre el cuento del monito, escucho los suspiros de Gabriel, y veo a Pablo cerrar y abrir la tapita de su celular. Es decir, soy orador y oyente al mismo tiempo. Y a la vez ustedes no sólo están oyendo, sino que tienen un dialogo con ustedes mismos sobre lo que está ocurriendo aquí y ahora. Es decir están siendo oradores y oyentes en una conversación privada, mientras están ahí en un aparente silencio pasivo de receptor.
Por lo tanto todo el tiempo estamos en una singularidad en la cual somos oradores y oyentes al mismo tiempo. Estamos viviendo y conviviendo en conversaciones constantes, ya sean públicas o privadas. La dualidad que podemos distinguir entre orador y oyente nos sirve para explicar y poder intervenir en el conversar, pero no existe uno sin el otro, ocurre en nosotros como un todo.
Los siguientes gráficos, representan diferentes instancias del conversar. No es lo que pasa. Es otro modelo. Pero considero que representa más efectivamente el fenómeno del conversar.
Les propongo un corte de 20 minutos, y al regreso, volveremos a jugar otro rato, para seguir experimentando, las diferentes circunstancias que muestra el grafico. Después almorzamos, y en la segunda parte del día abordaremos: Conversaciones que describen y Conversaciones que transforman, tipos de escucha, y veremos si hoy llegamos a dialogar sobre "pautas" conversacionales para las reuniones en el bienestar y la efectividad.
Nos vemos en 20 minutos(Aplauso)

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Fernando:
Gracias por compartirme tus conocimientos. Es un gran honor poder leerlos.

Realmente me re-encanché leyendo, me parece un estilo sencillo, claro y "dinámico" para explicar conceptos, que al parecer los comprendemos, y que en realidad necesitamos re-aprender. Tu forma de escribir logra transmitir realmente y se vuelve agradable continuar la lectura.

Encontré una visión muy "humanista", por lo tanto me sentí identificada con tus propuestas. Disfruté leyendo, mientras reflexionaba sobre el funcionamiento interno de las empresas, y creo que tus planteamientos re-viven en mí la esperanza de poder invitar a la construcción de organizaciones "humanas". (muchos "re" escritos ya jaja)

Recordé mis clases de filosofía en la escuela de Gestalt, tratando de "entender" a Hiedegger y su propuesta de El ser y el Ente... esa costumbre habitual de "hablar acerca de eso" desligandonos de cualquier compromiso con ese "algo". Y creo que aquí está lo que más me llevo, de lo que he leído hasta ahora, ser parte, hacer parte y hacerme cargo de lo que ocurre en mis interacciones, y los procesos que conllevan, como la comunicación, y el valorear.

Seguiré atenta a nuevos artículos, para seguir enriqueciendome.

Saludos
Catalina Peláez

Anónimo dijo...

Hey Fer:
Estoy en la admiración, si todas las personas estan en nuestras vidas por una razón, yo tengo por seguro que has llegado a la mia para inspirarme y crecer
Que puedo decir? que no me sorprende? no, IMPECABLE el blogs, el modo de mostrar distinciones, desde la exquisitez del lenguaje, un trabajo que tiene una dinàmica de entusiasmo que contagia, FELICITACIONES!!!!!!!!
Un abrazo
Silvia

Raúl Herrera L. dijo...

Fernando

encantado de conocerte personalmente y mejor aún a través de tu blog

Estaremos en contacto

Raúl Herrera L
www.raulherrera.cl

Anónimo dijo...

Hola Fernando: me llego tu Blog a travésde un amigo. Estoy encantado de leer tus notas. Muy bien elgido en nombre del Blog, pues pareces reconfigurar paradigmas ya acabados culturalmente. ¿Tienes algún otro material virtual o en papel?
Saludos
Leandro Vazquez